La Vida de Unamuno

Introducción a Miguel de Unamuno:

Miguel de Unamuno, 1925

Miguel de Unamuno es una de las voces más prominentes de la literatura y del pensamiento de las primeras décadas del siglo XX. El catedrático de la Universidad de Salamanca, perteneciente a la generación del 98, cultivó todos los géneros, pero se conoce sobre todo por sus novelas y ensayos que giran en torno a planteos existencialistas y espirituales.

Infancia:

Miguel de Unamuno nació el 29 de septiembre en 1864 en Bilbao, España. Su madre fue Salomé Jugo, sobrina de su padre, Félix de Unamuno, un modesto comerciante que había acumulado algo de dinero en las Américas. Cuando Unamuno tenía 5 años, su padre falleció, por lo que el niño vasco creció en un matriarcado. Vivió la III Guerra Carlista y el sitio de Bilbao en 1874. Según cuenta Unamuno en su libro Recuerdos de niñez y mocedad, de adolescente tuvo una experiencia religiosa y hasta consideró la vocación sacerdotal: “Aquellos días en que me empeñaba en llorar sin motivo, en que me creía presa de un misticismo prematuro”.

El joven Unamuno:

Al terminar sus estudios de bachillerato, el joven escritor cursó estudios de filosofía y letras en la Universidad de Madrid. A raíz de sus estudios y lecturas sobre el racionalismopositivismo, ykrausismo, Unamuno vivió una crisis ideológica y religiosa, y dejó de ir a misa. Para su tesis doctoral, abordó el tema de la cultura vasca: “Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca” (1884). Ese mismo año comenzó su carrera de profesor en un instituto, mientras escribía artículos para periódicos. En 1891 se casó con Concha Lizárraga, quien conocía desde niño y se preparó para las oposiciones para la cátedra de Griego en la Universidad de Salamanca.

Salamanca:

Con ocho meses de casado, se mudó con su esposa a Salamanca, donde primero ocuparía el cargo de catedrático de Lengua Griega y más adelante el de rector de la Universidad de Salamanca. En 1896 terminó su primera novela Paz en la guerra y la imprimió a sus expensas en una imprenta en Bilbao. Tras tres años en la Agrupación Socialista del Bilbao, en 1897 abandonó el partido y sufrió una depresión que dejó secuelas no sólo en su vida sino también en su obra.

“Vivía en pleno ‘egocentrismo’, como casi todo literato, y peregrinando a la vez por el desierto del intelectualismo. Pero allá a fines de marzo caí de repente y sin saber cómo ni por dónde en un estado de inquietud y angustia . . . La obsesión de la muerte y más que la muerte del aniquilamiento de la conciencia me perseguía”, escribió en una carta a Rafael Altamira.

Impulsado por esta angustia existencialista, redactó los primeros textos que eventualmente serían la base de uno de sus libros más célebres Del sentimiento trágico de la vida, publicado en 1912. El año siguiente apareció Niebla –que según él no era una novela sino una “nivola”–.

Exilio:

Unamuno fue condenado al destierro en Fuerteventura, tras el golpe militar de Miguel Primo de Rivera de 1923, dado que el catedrático se oponía abiertamente al régimen militar en artículos para periódicos. No se quedó en las Islas Canarias por mucho tiempo; salió a escondidas y se refugió en París, donde el escritor permaneció en exilio por varios años.

En 1928 lo propusieron para el premio Nobel, pero el gobierno español impidió su candidatura. No pudo asistir al matrimonio de su hija Salomé con el escritor José María Quiroga Plá ese mismo año en Salamanca, por seguir en Francia. No salió del exilio hasta que la caída de la dictadura militar en 1930. Una vez en España, tardó poco en reincorporarse a la vida académica y fue nombrado alcalde honorario de Salamanca.

Últimos años:

En 1934, su esposa y la madre de sus nueve hijos sufrió un derrame cerebral y falleció un mes después. Al inicio de la guerra civil española, Unamuno apoyaba al levantamiento de los fascistas dado que creía que había que rectificar la República, pero en un acto en la Universidad de Salamanca, el escritor vasco se opuso a José Millán Astray, fundador de la Legión Española, cuando el militar falangista atacó Cataluña y las provincias vascas, refiriéndose a ellas como “cánceres en el cuerpo de la nación”. A raíz de enfrentamiento, Unamuno su puso en contra de ambos partidos. “Ni los unos, ni los otros,” dijo. Poco después fue destituido de todos sus cargos y se encerró en su casa donde murió el 31 de diciembre de 1936.

La obra de Unamuno:

La crisis espiritual es un constante en la obra unamuniana. Por más que quiera tener fe en Dios y defiende el cristianismo, le cuesta ser creyente. Esta batalla espiritual se ve reflejada en el protagonista de su novela San Manuel Bueno, mártir, un sacerdote que no cree en Dios. En Del sentimiento trágico de la vida, lo que más angustia le produce no es la salvación ni la condición de la ultratumba, sino la aniquilación y el terror a la nada. Además de esta ansia por la inmortalidad, otros temas que caracterizan su obra son cuestiones de ética, la integridad y el conflicto constante entre la razón y la fe.

Bibliografía resumida de Unamuno:

Ensayo

En torno al casticismo (1895)
Vida de don Quijote y Sancho (1905)
Mi religión y otros ensayos (1910)
Soliloquios y conversaciones (1911)
Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1912)

Novela

Paz en la guerra (1897)
Amor y pedagogía (1902)
Niebla (1914)
Abel Sánchez (1917)
Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920)
La tía Tula (1921)
San Manuel Bueno, mártir (1930)

Poesía

Poesías (1907)
Rosario de sonetos líricos (1912) 
El Cristo de Velázquez (1920) 
Rimas de dentro (1923) 
Romancero del destierro (1927)

Teatro

Fedra (1910)
Sombras de sueño (1926)
El otro (1926)
Medea (1933)

 Tomado de: http://literatura.about.com/od/Escritoresporapellido/p/Miguel-De-Unamuno.htm?nl=1

F. Scott Fitzgerald “…murió en 1940 creyendo que era un fracaso, al vender apenas 20.000 copias —hoy a casi 90 años de su primera publicación vende unos 500.000 copias por año”

Título: El gran Gatsby.
Rating MPAA: PG-13.
Año: 2013.
Director: Baz Luhrmann.
Guionistas: Baz Luhrmann y Craig Pearce.
Protagonistas: Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan y Joel Edgerton.

La trama

 
El gran Gatsby, adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald protagonizada por Leonardo DiCaprio.
Nueva York, 1922. El joven Nick Carraway (Tobey Mcguire) se muda desde el Midwest a Long Island con aspiraciones de lograr el gran sueño americano, estudiar, trabajar, ser escritor, algo. Pronto conoce al excéntrico vecino Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio), quien poco a poco, a través de sus fastuosas fiestas, lo introduce a su mundillo de nuevo rico, fiestas glamurosas, lujos sin límite, moral por el piso y la bolsa de valores por el techo. 

Del otro lado del río viven Daisy (Carey Mulligan), prima de Nick, junto a su esposo Tom Buchanan (Joel Edgerton). Nick comienza a salir con ellos, que son también introducidos a las fiestas de Gatsby, con una pequeña sorpresa: hay algo que Gatsby y Daisy saben, que el resto no. Obsesión y tragedia esperan agazapados en esta historia de amor, corrupción y una época de excesos inolvidable que desembocó en una de las crisis más grandes de la humanidad.

La adaptación

El gran Gatsby es considerado uno de los clásicos de la literatura americana, aunque lamentablemente su creador F. Scott Fitzgerald murió en 1940 creyendo que era un fracaso, al vender apenas 20.000 copias —hoy a casi 90 años de su primera publicación vende unos 500.000 copias por año. El director australiano Baz Luhrmann desapareció de escena luego de dirigir Moulin Rouge! (2001) y Australia (2008) y reapareció para hacerse cargo de esta monumental historia, con la responsabilidad y presión que requiere adaptar una obra de esta naturaleza.

Pues esta, una de las películas más esperadas del 2013, es la quinta adaptación a la pantalla de la novela. L a visión de Luhrmann ha sido, no la de serle lo más fidedigno, sino la de reinventar el material con su propia mirada: una estética artificial y animada hasta exagerar lo irreal de la época —que por momentos funciona como la mejor Moulin Rouge y por otros desconcentra a la audiencia y deshumaniza a los personajes—, una banda sonora modernizada fusionando al tradicional jazz con hip hop y electrónica, y una narración enfocada en las experiencias de Nick, más idealistas que trágicas.

Luhrmann es Gatsby, todos somos Gatsby

Para los que nunca leyeron la novela ni vieron alguna de las otras adaptaciones, esta será una película entretenida, fascinante, emocionante, cargada de frases inolvidables y lecciones morales y filosóficas. Un primer viaje que no está nada mal. Para los que ya vieron otras adaptaciones, será cuestión de gustos. Y para los que leyeron la novela, difícil será superar la original imaginación de Fitzgerald y lo que la literatura permite mágicamente crear en las mentes. 

No, ni DiCaprio ni Mulligan son exactamente lo que el lector de la novela puede esperar, y sin embargo funcionan. ¿Un tema de Jay-Z en la dorada era del jazz? Sí, produce el mismo efecto tan incómodo como atrapante que Tarantino provoca con RZA en el western Django sin cadenas. Y el color saturado, super consciente y estilizado llega a opacar las emociones, aunque también ese mismo exceso es el que harta a los propios personajes y provocó la explosión de la burbuja. 

Luhrmann leyó la novela, miró a las otras adaptaciones y decidió, por un tiempo, olvidarse del peso cultural e histórico que lleva la novela, desprenderse de su pasado —hasta el punto que es posible desprenderse de él—, filmar a lo Gatsby, con presupuesto de Gatsby y sueños de Gatsby. Lo que salió es una reinterpretación tan válida como las otras. Podrán disfrutarla y sufrirla quienes se animen a ser Gatsby por primera vez, más allá de todas las anteriores.

Tomado y adaptado de: De Pablo Goldbarg, Guía de Películas
 

DOS FUNDADORES, DOS CENTENARIOS


gALICH

Resulta difícil hablar de la Casa de las Américas sin mencionar la obra de uno de sus pilares, el intelectual y político guatemalteco Manuel Galich, de quien este año conmemoramos su centenario. Galich ayudó a perfilar varias de las líneas maestras de la Casa y tuvo un papel importante en el diseño de nuestra Editorial; de hecho asesoró –junto con Ezequiel Martínez Estrada, Camila Henríquez Ureña y Ángel Rama– la naciente colección de clásicos Literatura Latinoamericana (que en fecha reciente enriqueció su nombre e hizo justicia a su catálogo al rebautizarse como Literatura Latinoamericana y Caribeña), surgida con la expresa intención de establecer y difundir lo más valioso de la literatura y el pensamiento de nuestra América. Ganador del Premio Casa en 1961 con la pieza El pescado indigesto, Galich fundó el Departamento de Teatro de la institución, así como la revista Conjunto, cuya existencia ininterrumpida durante más de cuatro décadas la ha convertido en un símbolo para los teatristas del Continente. Al mismo tiempo –y paralelamente a su labor como profesor de Historia de América, tema en que nos legó varios trabajos ineludibles–, Galich ayudó a difundir la historia y las culturas de los pueblos originarios de la región. Destacan, entre los muchos aportes que hizo en este sentido, sus prólogos a las ediciones del Popol Vuh (1969) y de Anales de los Cakchiqueles
(1967), y, sobre todo, su volumen Nuestros primeros padres (1979).
Entre los varios homenajes que la Casa de las Américas dedicará a Manuel Galich con motivo de su primer siglo se encuentra la convocatoria, como parte del certamen literario, de un Premio Extraordinario de estudios sobre las culturas originarias de América, que tiene antecedentes en otras convocatorias que desde 1992 –precisamente con el ánimo de provocar una lectura subversiva de lo que entonces se conmemoraba– ha dado espacio a las literaturas indígenas de nuestra América. A esa tradición aluden los motivos que ilustran esta edición del Premio, tomados de los textiles de la cultura Paracas.

MARIANO
Con la exposición Noticias de caminantes, que incluyó dibujos de ocasión, documentos
epistolares y fotografías, así como obras de
artistas latinoamericanos relacionados con él, la Casa de las Américas rindió homenaje el pasado mes de diciembre a Mariano Rodríguez, uno de los grandes pintores cubanos, quien además de fundar el Departamento de Artes Plásticas de la Casa fue presidente de la institución durante varios años, a partir de la desaparición física de Haydee Santamaría.
Nacido en 1912, hemos querido extender las
celebraciones por el centenario del pintor hasta el mes de enero, para hacerlas coincidir con las actividades del Premio Literario. Por tal motivo, el martes 29 a las cinco de la tarde tendrá lugar la presentación del número 269 de la revista Casa de las Américas, ilustrado con dibujos suyos, el cual dedica a Mariano la sección Páginas salvadas, con acercamientos que le consagraran en su momento Adelaida de Juan, Mario Benedetti, Roberto Fernández Retamar, Danné Ojeda y Raquel Tibol, así como una entrevista que le realizara Fernando Rodríguez Sosa.
Además, tendrá lugar el conversatorio MARIANO EN LA CASA en el que tomarán parte el propio Fernández Retamar, René de la Nuez y Roberto Navarro.
El número incluye, además del homenaje al pintor, artículos de Jorge Ibarra Cuesta y Julio Ortega; textos literarios de Claudio Ferrufino- Coqueugniot, Jorge Boccanera y Milton Fornaro, y otras colaboraciones entre las que pueden destacarse un texto de Tununa Mercado y una entrevista de Julio Ramos con Ticio Escobar

Tomado de: http://www.casadelasamericas.org/premios/literario/2013/index.html

… algo de Cinemateca de Cuba. 18 Películas!!!

El cine de Cuba o cine cubano fue introducido a la isla a principios del siglo XX, con el inicio de la producción cinematográfica que produjo alrededor de 80 películas completas antes de la Revolución cubana en 1959. En su mayoría éstas películas trataban sobre melodramas. Después de la revolución, Cuba entró al período conocido como “la época de oro del cine cubano”.

Primeros años
Después de que los hermanos Auguste y Louis Lumière inventaran y popularizaran el cinematógrafo, se dedicaron a viajar por las principales ciudades y capitales del continente Americano. El 24 de enero de 1897, Gabriel Veyre llevó el primer cinematógrafo a La Habana desde México. La primera presentación se llevó a cabo en el Paseo del Prado #126, al lado del Teatro Tacón, hoy llamado el Gran Teatro de La Habana. Cuatro cortometrajes fueron mostrados: “Partida de cartas”, “El tren”, “El regador y el muchacho” y “El sombrero cómico”. Las entradas costaron 50 centavos, 20 para niños y militares. Poco después, Veyre protagonizó el primer filme producido en la isla, llamado “Simulacro de incendio”, un documental sobre los bomberos de La Habana.
En ésta primera fase de introducción, se caracterizaron ciertos sitios para el cine en Cuba: Panorama Soler, Salón de variedades o ilusiones ópticas, Paseo del Prado #118 y Vitascopio de Edison, entre otros. El Teatro Irioja (actualmente llamado Teatro Martí) fue de los primeros teatros en presentar películas como atracción. Los primeros teatros para cine fueron instalados por José A. Casasús, actor, productor y empresario. El primero llamado “Floradora” y que luego fue renombrado por “Alaska”.
El período compresendido entre los seis o siete años antes de la Segunda Guerra Mundial, el cine europeo y estadounidense se expandió a otras ciudades importantes de América Latina, con empresarios de Hollywood copando el mercado.
El primer género que se produjo a gran escala fue el de revisión histórica. En Cuba, películas como “El Capitán Mambí” y “Libertadores o guerrilleros” (1914), de Enríque Díaz Quesada con el apoyo del General Mario García Menocal se destacan. Díaz Quesada adaptó a película una obra española del novelista Joaquín Dicenta en 1910, una tendencua de la época, que adaptaba obras literarias a películas, como también imitaciones a Charles Chaplin, comedias francesas y aventuras de vaqueros. El período de producción de películas mudas se extendió hasta 1937, cuando la primera película completa de ficción se produjo.

Cine pre-revolucionario
Antes de la Revolución cubana de 1959 el total de películas filmadas fue de aproximadamente 80 películas completas. Se destacaron, La Virgen de la Caridad protagonizada por Miguel Santos y Romance del Palmar por Ramón Peón. Muchos actores cubanos también hicieron presencia en México y Argentina. Músicos como Ernesto Lecuona, Bola de Nieve o Rita Montaner también actuaron o participaron en la banda sonora de películas de de diferentes países.
Cabe destacar el Cineclub de la Habana fundado por Germán Puig y Ricardo Vigón en 1948 y que luego, en 1951 tomaría el nombre de Cinemateca de Cuba.

Cine post-revolución
En los primeros días de 1959, el gobierno de Fidel Castro creó un departamento cinematográfico dentro de la Dirección de Cultura del Ejército Rebelde, la cual produjo documental como “Esta tierra nuestra” de Tomás Gutiérrez Alea, y “La Vivienda” de Julio García Espinosa. Éste departamento fue el antecesor de lo que se convertiría en el ICAIC (Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos), fundado en marzo de 1959, como resultado de la primera ley de cultura.
Al perído comprendido entre 1959 y 1969, muchos críticos cinematográficos lo bautizaron como la época de oro del cine cubano, generalmente por la producción de Lucía (1969) por Humberto Solás y Memorias del subdesarrollo (1968) por Tomás Gutiérrez Alea. Éstos dos directores son por lo general catalogados como los dos mejores directores que ha tenido Cuba. La película Memorias del subdesarrollo fue seleccionada entre las 100 mejores películas de todos los tiempos por la Federación Internacional de Clubes de Cine, pero probablemente la más notable de la última década del siglo XX fue la película Fresa y Chocolate (1993) por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. Trata sobre intolerancia y presenta la amistad entre un homosexual y un joven revolucionario militante de la Unión de Jóvenes Comunistas. Fue la primera película cubana nominada a los Premios Óscar. Esta época de inicios de cine revolucionario también se destacó por una fuerte censura a jóvenes realizadores que su único delito era el de mostrar un cine documental experimental o espontáneo, como el “free cinema”, siendo el caso más escandaloso el documental realizado por Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante,”PM”,un retrato de La Habana nocturna,solo con la mirada de la cámara sin apoyo de luces,sin entrevistas,ante paisajes nocturnos en los que la rumba y los tragos eran el paisaje que se movía como sombras en la noche.Un sencillo documental,pero para muchos críticos,una auténtica joya del cine experimental. El documental,para algunos funcionarios seguidores del nuevo proceso revolucionario y carentes de cualquier visión estética y artística,PM,no reflejaba al verdadero cubano enfrascado en su preparación para afrontar una eminente acción por parte del gobierno de los Estados Unidos,no mostraba a ese miliciano con un fusil dispuesto a morir por la Patria. PM,fue prohibida y confiscada y terminó dando paso al famoso discurso pronunciado por Fidel Castro en la Biblioteca Nacional,”PALABRAS A LOS INTELECTUALES”,cuyo lema principal fue “Con la Revolución todo,contra la Revolución nada”. El importante Director de Fotografía Néstor Almendros,quien elogiara el filme de Jiménez Leal y Cabrera Infante en la Revista Bohemia y quien fuera expulsado de la revista por su artículo,fue también censurado por su documental “Gente en la Playa”,del mismo estilo de PM,realizado en una playa del litoral habanero. Esta censura se ha mantenido hasta hoy solo con la diferencia que los temas presentados como tesis en la Facultad de Cine,Radio y Televisión del Instituto Superior de Arte sobre crítica social,son aprobados para ser defendidos,pero casi ninguno puede ser emitido por la Televisión Nacional.
Otra rama del cine cubano es el de documentales y cortometrajes. El documental Now (1965) de Santiago Álvarez es considerado por algunos críticos como el primer video clip en la historia. El documental combina una canción con una sesión ininterrumpida de imágenes que muestran discriminación racial en los Estados Unidos.
Los dibujos animados cubanos se iniciaron en 1974, con el filme Elpidio Valdés, un personaje que representa a un guerrero mambí batallando por la independencia cubana de la ocupación española en el Siglo XIX. Fue popularizada entre los niños cubanos. Otra filme de animación destacado fue Vampiros en La Habana (1983), también de Juan Padrón.
Otro ícono del cine cubano fue el Noticiero ICAIC Latinoamericano, dirigido por Alfredo Guevara, actual presidente de la ICAIC. Años después fue dirigido por el director Santiago Álvarez y el mexicano Rodolfo Espino, productor de documentales. Otro evento importante es el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el cual se celebra cada año en La Habana desde 1979, de los más importantes en América Latina.
La Escuela Internacional de Cine, Televisión y Video de San Antonio de los Baños localizada en San Antonio de los Baños en inmediaciones de La Habana, financiada por la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y Gabriel García Márquez, fue creada también para que estudiantes latinoamericanos fueran a Cuba a estudiar dirección, libretismo, fotografía y edición.
El ICAIC también contiene la Cinemateca de Cuba e inició el programa de Cinemóviles, que lleva el cine a regiones apartadas de las urbes. El ICAIC ayudó a promocionar el Grupo de Experimentación Sonora, entre 1969 y 1977, el cual influenció y patrocinó la música de Cuba, en especial la Nueva Trova. Figuras como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Leo Brouwer, fueron algunos de los artistas que se participaron en el programa.

Post-Guerra Fría
Algunas películas del siglo XXI son extremadamente llamativas y profundas. Viva Cuba, por ejemplo, es la primera película infantil cubana, donde se va mucho más allá de una aventura de dos niños, hasta la política y las relaciones en el hogar. La Edad de la Peseta, fue otro filme de gran repercusión donde se narra una historia en la sociedad cubana a fines de 1958. En octubre de 2008 se estrena Kangamba, una producción dramática y bélica de gran envergadura, que rememora las acciones de las tropas cubanas que colaboraron en Angola en esa decisiva batalla.
En esta etapa, han destacado las obras de jóvenes realizadores cubanos, presentadas en la Muestra Nacional de Nuevos Realizadores del ICAIC (2000- Actualidad), principalmente compuesta por documentales y cortometrajes realizados en formato digital, y con presupuestos independientes. Entre los nuevos autores del cine independiente cubano se destacan Esteban Insausti, Miguel Coyula, Eduardo del Llano, Pavel Giroud, Ernesto Daranas, Karel Ducases, Alina Rodriguez, Aram Vidal, Susana Barriga, Alejandro Brugués, Ian Padrón, Carlos Rodriguez, Gustavo Pérez, entre muchos otros.

Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Cine_cubano

Los gigantes de la música cubana – Buena vista Social Club

Buena vista Social Club
Compay Segundo “Chan Chan”

Hasta Siempre Commandante-Buena Vista Social Club

Candela-Buena Vista Social Club

COMPAY SEGUNDO-Guantanamera

Buena Vista Social Club fue un club social de La Habana, Cuba, donde sus miembros practicaban actividades relacionadas con el baile y la música. Se convirtió en un sitio muy popular, donde se encontraban y jugaban quienes de él formaban parte.
En los años 1990, casi 50 años después de que el club se cerrase, inspiró una grabación hecha por el músico cubano Juan de Marcos González y el guitarrista estadounidense Ry Cooder con músicos cubanos tradicionales, muchos de ellos antiguos miembros del club en el que se presentaron cuando su popularidad estaba en la cumbre. La grabación, llamada Buena Vista Social Club, por esa institución de La Habana, fue un éxito internacional y el grupo se presentó con su formación completa en Ámsterdam en 1998. El director de cine alemán Wim Wenders grabó la presentación, seguida de un segundo concierto en el Carnegie Hall, de Nueva York, concierto éste que fue la cumbre del documental que resultó del trabajo de Wenders. El documental también incluye entrevistas con los músicos llevadas a cabo en La Habana. La película de Wenders, también nombrada Buena Vista Social Club, fue aclamada por los críticos y recibió una nominación al Óscar al mejor documental largo y numerosos galardones, entre los que se incluye Mejor Documental en el European Film Awards.
Tanto el éxito del álbum cuanto el de la película encendieron un interés internacional por la música cubana tradicional y la música latinoamericana en general. Algunos de los músicos cubanos lanzaron después álbumes en solitario que fueron bien acogidos, y grabaron otros en colaboración con diversas estrellas de la música internacional de distintos géneros. El nombre “Buena Vista Social Club” pasó a ser un término abarcativo de este tipo de presentaciones y lanzamientos en colaboración, además de relacionarse con una etiqueta que encapsula la “Edad de Oro de la música Cubana”, entre los 1930 y los 1950. El nuevo éxito fue efímero para la mayoría de los reconocidamente miembros del grupo: Compay Segundo, Rubén González e Ibrahim Ferrer, quienes murieron a los 95, 84 y 78 años respectivamente; Segundo y González en 2003 y Ferrer en 2005.

Club social

El Buena Vista Social Club se ubicaba en el populoso barrio de Buena Vista 31 Núm. 4610, entre las calles 46 y 48 Marianao. El primer presidente de esta sociedad era de apellido Travieso, del que queda vivo su hijo Raulito, dicho por Roberto González Sardiñas el Pikin, quien asistía al jardín de infancia que por la mañana ahí se abría en la década de 1940. Según Juan Cruz, un antiguo maestro de ceremonias del club nocturno “Salón Rosado Benny Moré”, y del Ex-Salón Mambí del cabaret “Tropicana” que bautizó a los Pikin’s y trajo a la Orquesta Aragón de Cienfuegos a la Habana, cuando los músicos Ry Cooder, Compay Segundo y el equipo de rodaje intentaron identificar la ubicación del club, en los años 1990, las personas que por allí vivían no llegaban a un acuerdo sobre dónde hubiera estado el club.
El club se hallaba en la región de un cabildo, una cofradía que databa del colonialismo español. Los cabildos de Cuba se desarrollaron hasta convertirse en “Sociedades de Color”, clubes sociales en los que los miembros se clasificaban según su etnia, en una época en la que la esclavitud y la discriminación contra los afrocubanos era algo institucionalizado. Existieron sociedades de negros a lo largo de toda Cuba, y La Habana disponía de un número de organizaciones sólidamente encadenadas entre sí: el Marianao Social Club, la Unión Fraternal, el Club Atenas – entre cuyos miembros se hallaban médicos e ingenieros – y el propio Buena Vista Social Club.
Según Ry Cooder, “La sociedad cubana y caribeña e incluso la de New Orleans, que yo sepa, estaba organizada alrededor de estos clubes sociales. Había clubes de envolvedores de cigarrillos, de jugadores de béisbol y jugaban cartas y practicaban deportes y tenían sus mascotas, como perros. En el caso del Buena Vista Social Club, allí se reunían músicos, como en los clubes de los EE.UU. Además, tenían activiades de al baile y muchas otras más.”
Varios músicos consagrados tocaron en el club durante los años 1930 y 1940, incluso el bajista Cachao López y el líder de banda, Arsenio Rodríguez. El pianista de Rodríguez, Rubén González, que tocó el piano en las grabaciones en los ’90, describió los ’40 como “una edad de verdadera vida musical en Cuba, donde no había mucho dinero para ganar, pero tocaban porque realmente lo querían”.1 Esa era vio nacer al mambo influenciado por el jazz, la charanga, y formas de baile como la pachanga y el cha-cha-cha, así como el desarrollo de los tradicionales estilos musicales afrocubanos como la rumba y el son, que más tarde fue modificado por el uso de instrumentos adicionales, llevado a cabo por Arsenio Rodríguez, para volverse son montuno2 El son, descrito como “el cimiento de la música cubana”, ha transformado gran parte de la música latinoamericana del siglo XX. Sus integrantes eran Ibrahim Ferrer, Compay Segundo, Omara Portuondo, Rubén González, Eliades Ochoa y Ry Cooder.

Cierre de los sitios sociales

Poco después de la Revolución Cubana de 1959, el nuevo presidente cubano Manuel Urrutia Lleó empezó un programa de cierre o nacionalización de tiendas de juego, clubes nocturnos y otros establecimientos asociados al estilo de vida hedonístico de La Habana. Ello tuvo un impacto inmediato para los que así se ganaban la vida. Como el gobierno cubano rápidamente se movió hacia el comunismo, que incrementó el control social dejando poco margen para actividades privadas, muchos de los centros sociales y culturales fueron abolidos, incluso las sociedades de color afrocubanas de ayuda mutua, en 1962, para abrir camino a sociedades racialmente integradas. Las festividades en privado fueron limitadas a fiestas de fines de semana y se confiscaron los subsidios para las organizaciones. Dichas medidas significaron el cierre del Buena Vista Social Club. Aunque el gobierno cubano seguía apoyando la música tradicional tras la revolución, se hicieron concesiones al políticamente emotivo Nueva Trova y a compositores como Silvio Rodríguez. La aparición de la música popular y de la salsa, un estilo derivado de la música cubana pero desarrollada en los Estados Unidos, significó que el son quedó lejos de la apreciación de las autoridades cubanas.
El año de 1968, el de las “medidas especiales”, fue todavía peor para los que se dedicaban a la música popular. En palabras del músico y compositor Leonardo Acosta, “1968 fue el más desastroso para la música popular cubana… a causa de medidas cuyos efectos negativos aún los sufrimos treinta años después… había la así llamada Ley Seca, que se hacía cumplir por medio de la actuación de oficiales oportunistas que trataban de cerrar los cabaretes (ya nacionalizados por el gobierno) incluso el Tropicana… También se cerraron – a lo largo de todo aquel año – los bares, pequeños clubes y miles de bodegas y casetas. La vida nocturna junto a su música y su espectáculo se vio seca. De pronto el 40% de los músicos del país se vieron obligados a ir a sus casas con el pago de desempleados… el daño era irreparable y La Habana, famosa por su vida nocturna… jamás volvería a ser la mísma”
La ocurrencia de esos cierres es la más simple explicación acerca de por qué tantos destacados músicos se quedaron sin trabajo y por qué se declinó su estilo musical antes que la experiencia de Buena Vista lo resucitó.
Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Buena_Vista_Social_Club

Entrevista completa a Guillermo Cabrera Infante – ‘A fondo’ (1976)

Entrevista al escritor cubano Cabrera Infante en una edición de 1976 del programa ‘A fondo’, de RTVE. El audio no es el idóneo, pero aun así el documento conviene que sea compartido.

Guillermo Cabrera Infante (Gibara, Cuba, 22 de abril de 1929 – Londres, 21 de febrero de 2005) fue un escritor y guionista cubano, que después de abandonar su país obtuvo la ciudadanía británica, Premio Cervantes 1997.

En 2009 aparecieron los primeros signos de una reconciliación de Cuba con el escritor, después de que los periodistas Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco ganaran ese año el premio de ensayo de la Unión Nacional de Escritores y Artistas, cuya editorial publicó el texto —más de 300 páginas sobre la vida y trayectoria de Cabrera Infante desde su infancia en Gibara hasta que abandonó definitivamente la isla en 1965— en 2011. Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura, opina al respecto “que el libro tiene valor entre otras razones porque ‘es bueno que cada vez haya menos adentros y afueras’ en la literatura cubana”. Leonardo Padura sostiene, por su parte, que Cabrera Infante “es un indispensable de la cultura cubana”, pues “tiene el gran mérito de haber convertido el lenguaje del habanero en lenguaje literario”; con independencia de las revelaciones que haga el ensayo en cuestión, el mero hecho de haber obtenido un premio oficial y ser publicado es un signo “positivo y reflejo de que poco a poco se vuelve a la normalidad”
Pero para el filósofo y narrador Fernando Savater, esta publicación no es más que la típica jugada de los burócratas de las dictaduras moribundas “que intentan echar el lazo a escritores y artistas relevantes de la disidencia” y “fingen un reconocimiento tardío a sus méritos ensalzando sus logros creativos para mejor difuminar su oposición al régimen, que queda soslayado como algo circunstancial y menor”. “Tal es la operación que pretenden hoy llevar a cabo los gestores del castrismo casi póstumo con la figura intelectual del autor que de modo más duradero, insobornable y consciente encarnó la denuncia de la dictadura caribeña: Guillermo Cabrera Infante”, escribe Savater, que dice que en ese libro “lo más chocante no son las presencias, sino una gran ausencia”. “Falta la voz esencial de la compañera constante y más intima colaboradora del escritor, Miriam Gómez. Cuantos conocimos a Guillermo no podemos recordarlo ni imaginarlo siquiera sin Miriam. Fue la primera lectora de todas y cada una de sus páginas, la destinataria de muchas y la mecanógrafa que puso en limpio la mayoría. Ahora es ella quien se encarga con amoroso cuidado de preparar para la edición sus obras póstumas, así como de gestionar el resto de sus escritos, tras haber rechazado ofertas sospechosamente generosas del oficialismo cubano, probablemente más deseoso de enterrar esos libros que le comprometen que de sacarlos a la luz. La ausencia de Miriam de esa tesis es más significativa, más devastadoramente significativa sobre ella que todos los testimonios recogidos allí”. Savater concluye que la edición del citado ensayo “es el abrazo del oso, el abrazo doloso que el castrismo agonizante quiere dar a su incansable opositor para aprovecharse de su nombre”.

Obras

Libros
Así en la paz como en la guerra (1960; Alfaguara, 203 p), cuentos
Un oficio del siglo XX (1963, Alfaguara, 551 p), críticas de cine
Tres tristes tigres (1964 y 1967, Seix Barral, 480 p), novela
Vista del amanecer en el trópico (1974, Seix Barral, 208 p), miscelánea. Edición ilustrada por Federic Amat en Galaxia Gutenberg, 1998.
O (1975, Seix Barral, 192 p), ensayo
Exorcismos de esti(l) o (1976, Punto de Lectura, 310 p), miscelánea
Arcadia todas las noches (1978, Alfaguara, 269 p), críticas de cine
La Habana para un infante difunto (1979, Alfaguara, 512 p), novela
Puro humo (escrita en inglés como Holy Smoke, 1985, traducida en 2000, Alfaguara, 503 p), ensayo
Mea Cuba (1992, Alfaguara, 470 p), artículos
Delito por bailar el chachachá (1995, Alfaguara, 100 p), cuentos
Mi música extremada (1996, Alfaguara, 312 p), ensayo
Ella cantaba boleros (1996, Espasa-Calpe, 399 p), miscelánea
Cine o sardina (1997, Alfaguara, 520 p), críticas de cine
Vidas para leerlas (1998, Alfaguara, 294 p), artículos
El libro de las ciudades (1999, Alfaguara, 272 p), artículos
Todo está hecho con espejos (1999, Alfaguara, 272 p), cuentos
La ninfa inconstante (2008, Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg, 288 p), novela
Cuerpos divinos (2010, Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg, 560 p), memorias
Obras completas, I. El cronista de cine. Vol 1 (2012, Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg, 1.536 p), críticas de cine
Tomado de: http://www.youtube.com/watch?v=QZJozijmWQA

PM (Pasado Meridiano) “La vida en la Habana nocturna en 1960-1961″

“PM” documental de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez-Leal (Tomado de: http://www.youtube.com/watch?v=QKvbUeqPYlo)

-El documental “P.M.” (1961), uno de los filmes cubanos más polémicos de la historia, fue exhibido en España con motivo de unas jornadas de homenaje al escritor Guillermo Cabrera Infante (1929-2005).

“P.M.”, cortometraje realizado por Sabá Cabrera Infante (hermano de Guillermo) y Orlando Jiménez-Leal, fue prohibido por el gobierno cubano por dar una imagen “desvirtuada” de la vida nocturna de La Habana.

Para muchos es todavía un misterio por qué las imágenes de gente de pueblo cantando y bailando en la noche fueron prohibidas. El documental, después de ser exhibido en el programa “Lunes en televisión” del Canal 2, fue confiscado por la Comisión de Estudio y Clasificación de Películas cuando sus autores pretendieron ponerlo en el cine Rex. “PM” fue visionado en una reunión en la Casa de las Américas por un amplio grupo de intelectuales y artistas que mayoritariamente la aprobaron con un gran aplauso.

Pero “P.M.” fue prohibida “por ofrecer una pintura parcial de la vida nocturna habanera, que empobrece y desfigura y desvirtúa la actitud que mantiene el pueblo cubano contra los ataques arteros de la contrarrevolución a las órdenes del imperialismo yanqui”, según el “Acuerdo del ICAIC sobre la prohibición del film PM”. Para algunos la decisión refleja el principio totalitario del realismo socialista y la oposición hacia el suplemento literario “Lunes de Revolución”.

La película fue, además, el detonante para que Guillermo Cabrera Infante comenzara a tener problemas con el nuevo gobierno en el año 1961, a pesar de haber participado activamente en el mismo y haber ocupado importantes cargos políticos: director del Consejo Nacional de Cultura, ejecutivo del Instituto de Cine y subdirector del diario “Revolución”, haciéndose cargo de su suplemento literario, “Lunes de Revolución”.

“P.M.” fue mostrado este viernes durante el término del curso “Cabrera Infante y el boom de la literatura hispanoamericana” celebrado durante varios días en Murcia. El evento estuvo auspiciado por la Fundación Casa Pintada de Mula y la Universidad de Murcia, a través de su Aula de Literatura, quienes pondrán en marcha el año próximo un centro de estudios dedicado a la obra del creador de “Tres tristes tigres”. -

Fragmento del texto extraído de Canal documental TV en: http://canaldocumental.tv/index.php?o…